La Festspielhaus, la segunda sala de ópera y conciertos más grande de Europa, famosa por su acústica única, invita al más selecto disfrute cultural con actuaciones de primera fila durante todo el año y con la presencia de estrellas de renombre internacional. El Museo Frieder Burda no solo seduce por su inusual arquitectura sino que además entusiasma a amantes del arte de todo el mundo con obras escogidas de la modernidad clásica.
Elegantes boutiques, joyerías exclusivas, anticuarios selectos y galerías de arte, además de pequeñas tiendas de regalos fuera de lo corriente, transforman las callejuelas cerradas al tráfico del casco antiguo en un verdadero paraíso para ir de compras. En el corazón de la ciudad y en el cercano “Rebland”, la soleada región vinícola de Baden-Baden, hay numerosos cafés con terrazas, pequeños bistrós, agradables tabernas, restaurantes laureados con estrellas Michelin y establecimientos para gourmets que invitan a hacer una pausa culinaria.
Y para terminar el día nada mejor que visitar el casino de Baden-Baden, según Marlene Dietrich “el casino más bello del mundo”, para probar fortuna en el juego.