Gracias a este fantástico viaje podrás descubrir dos de las capitales más atractivas de Europa.
Roma, conocida como "la Ciudad Eterna", es un auténtico museo al aire libre que compagina la belleza de la época antigua con los atractivos de la Roma renacentista, barroca y moderna. Recorrer su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es descubrir algunos de los monumentos más impactantes y relevantes de la Antigüedad. Entre sus tesoros clásicos destacan el imponente Coliseo y el magnífico Panteón, dos de los edificios más influyentes en la historia de la arquitectura mundial. Pero la lista de sus atractivos es casi infinita, pues alberga un ingente legado patrimonial que incluye, entre otras imperecederas joyas la Ciudad del Vaticano y su Capilla Sixtina, la legendaria Fontana di Trevi, el Castillo de Sant Angelo, la Columna de Trajano... Porque Roma es tan bella como inabarcables sus tesoros. Tampoco hay que perderse sus magníficas plazas, como la piazza Venecia, la del Campidoglio, la del Popolo, della Rotondo, de Minerva, y la de España, con su fabulosa escalinata, epicentros de la vida social de los romanos.
La segunda etapa del viaje se desarrolla en
Ámsterdam, la "Ciudad de los Canales", una encantadora urbe diseñada para pasear, pues a excepción de bicicletas y tranvías apenas hay tránsito rodado en su centro urbano. La capital de los Países Bajos combina a la perfección sus aires modernos y cosmopolitas con una atmósfera histórica incomparable, siendo desde hace décadas una de las ciudades más turísticas del mundo. De visita obligan son el Rijksmuseum, con las obras de Rembrandt como elemento esencial, el Museo Van Gogh, que expone parte del legado postimpresionista del célebre pintor, y la casa de Ana Frank, la vivienda donde se ocultó de la persecución nazi la joven judía. Disfruta también de la inconfundible belleza de sus canales repletos de barcos o visita los cuidados parques que salpican toda la ciudad, en los que se celebran animados mercadillos.